El vestido de Cenicienta

Su vestido, ese que le habían arreglado sus amigos, estaba hecho harapos. Sus hermanastra se la habían destrozado. Creía que no iba a poder acudir al baile, pero su hada Madrina, esa anciana mujer que había aparecido de la nada, tenía la solución. Su solución, cómo toda ella, cómo es la carroza o los caballos, era mágica.

La apuntó con su varita y de ella surgió un haz de luz y brillos que la envolvieron desde sus pies hasta su cabeza. Poco a poco, y a medida que la magia subía, su vestido se fue transformando, también su peinado… Cuando se puedo mirar, vio el vestido más hermoso que jamás hubiera contemplado. Era un vestido plateado, con una falda llena de vuelo que seguía la última moda. Y en sus pies, sus toscos zapatos se habían convertido en delicadas zapatillas de cristal…

Su vestido, ese que le había hecho su hada madrina, no podía ser más apropiado para el baile. Ahora si podía subir a la carroza y disfrutar de la velada.

CINDERELLA

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