Cuentos, Escritura, Narraciones

Competición de hermanos


Competición de hermanos


Eran dos gemelos completamente iguales. Desde niños les habían obligado a competir por todo y siempre acababa uno de los dos enfadado pues sentía que había fracasado. Eran gemelos y pensaban que debían ser los mejores amigos pero la gente se equivocaba. Como podías ser amigo de tu rival, ese que te machaca una y otra vez. No, ellos no podían ser amigos. Era imposible.

Crecieron y se distanciaron mucho. No querían verse más, pero cada año, por Navidad, sus padres les llamaban para ir a cenar y pasar unos días juntos. No tenían más remedio que verse una vez al año.

Era Navidad y estaban cenando sin hablarse. Se habían vuelto a enfadar por que uno de ellos estaba teniendo éxito con su empresa mientras el otro odiaba su trabajo, aunque ganaba más que su hermano. No querían  quedarse para abrir los regalos, ¿para qué? Sus padres siempre favorecían al otro y ya, a sus 30 años estaban hartos.

Uno de ellos se dispuso a irse zarandeando el árbol de Navidad con tan mala suerte que la estrella que había en lo alto se cayó. Era una reliquia familiar que su madre apreciaba mucho y ambos corrieron para salvarla. Al tiempo, ambos consiguieron cogerlar antes de que tocase el suelo y se hiciera añicos. Ambos estaban felices de haberla salvado, siendo niños siempre la colocaban juntos del árbol, no había peleas. Era para lo único que no se peleaban, pues en brazos de cada uno de sus progenitores alzaban la estrella hasta lo más alto.

Su madre viendo que habían salvado la estrella les abrazo con fuerza a la vez. Su padre por el otro lado también les abrazó. Él también adoraba esa estrella, pero quería más a sus hijos.

Por primera vez en mucho tiempo se sonrieron y ayudaron a devolver la reliquia a su lugar. Esa noche se quedaron a abrir los regalos que eran los mismos para ambos, como cada año desde que se distanciaran. Ambos eran iguales, y sus padres también les querían.

Se quedaron en casa todas las fiestas y lograron hacer las paces. Empezaron a trabajar juntos en la misma empresa de la que ambos se convirtieron en dueños. Habían dejado de lado las competiciones y aprendieron a compartir como iguales.

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