Cuentos, Escritura, Microrrelatos, Narraciones

El reino de Lobera – 17 – Nuevamente en el camino

El reino de Lobera

El grupo liderado por igual por Siriel y Lamia, partieron de la capital del reino hacia la montaña de las Tinieblas. Era un viaje muy largo que para Siriel implicaba volver a pasar por el desierto de la soledad. Mientras se acercaban atravesando el calcinado bosque de Lamia y otros cercanos, Siriel pensó en Ginega. Ella les podía ahorrar largos días de penosa travesía. No sabía si estaría de acuerdo, pero tal vez la posibilidad de encontrar un contra hechizo para Godofrego, ayudaría. La posibilidad de colaborar con un gigante podía asustar un poco a sus acompañantes pues todos, en su imaginario, han hecho de ellos unas criaturas violentas.

El desierto se acercaba. Lamia ya lo había visto en sus vuelos exploratorios. Estaba muy inquieta. Tenía miedo de lo que Wulfrugida podría estarle haciendo a Galat’z. Apenas estaban a un día de camino del gran desierto. Estaban acampando cuando la tierra empezó a temblar en un increíble terremoto. Intentaron dirigirse hacía un terreno más abierto, pero se encontraban en medio de un bosque y resultaba ciertamente difícil.

Eran unos temblores que aumentaban rápidamente de intensidad y se notaban más cercanos, cómo pisadas. ¿Pisadas? Claro, Ginega se estaba acercando. Siriel empezó a trepar por el árbol más cercano seguida de Lamia.

—Siriel, ¿qué haces?—la preguntó preocupada mientras comprobaba que Tomás y Akal seguían corriendo.

—No es ningún terremoto, es Ginega, una giganta amiga mía. Mira—dijo señalando una figura oscura que se movía a gran velocidad hacía ellos.

Siriel estaba en lo cierto, era la figura de un gigante pero a esa distancia no estaba segura de que fuera la amiga de la caballera.

—Quédate aquí, iré a comprobar que es tu amiga.

No era la primera vez que la fénix no se fiaba de su criterio, y desde que habían empezado con el viaje había intentado que ambas fueran a realizar las averiguaciones. Esta vez no tenía sentido. Lamia volaba más deprisa que su caballo. Esperaría con Tomás y Akal.

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