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Los tres magos – parte 6

Cuentos - microrelatos

El silencio reinaba en la sala donde una semana atrás Hugo, Romo y Lucy habían presentado sus proyectos para poder graduarse como magos. El profesor no había llegado todavía a pesar de que les había convocado hacía media hora. Por fortuna, Romo llevado consigo al pequeño fénix que gorjeaba feliz de estar con sus nuevos amigos su sola presencia unida a sus débiles trinos, era capaz de mantener a raya la ansiedad de los futuros magos.

El chirrido de los goznes de las puertas les indicó la llegada del profesor. Los tres se pusieron firmes y escondieron al bebé en uno de los bolsillos de Romo al tiempo que le pedían silencio. El profesor entró con paso rápido haciendo ondear la túnica negra que llevaba. En esta ocasión no subió a la silla sobre el púlpito si no que se quedó de pie en el estrado delante de sus alumnos.

—Tras analizar en profundidad vuestros trabajos he de admitir que habéis realizado un trabajo excepcional que pocos magos con experiencia podrían hacer. Sin embargo vuestros descubrimientos pueden ser peligrosos como ya advertí.

«Hugo, tu trabajo podría vulnerar la intimidad de la gente. Debes tener cuidado al aplicarlo en proyectos reales.

«Romo, el tuyo está bien como terapia pero no debes caer en el uso indiscriminado de las cualidades de los fénix. Son seres vivos y deben ser tratados con respeto.

«Lucy, que decir del tuyo salvo que crear oro de la nada no arreglará todos los males del mundo, es más aquellas personas sin escrúpulos pueden usarlo para enriquecerse aún más.

«Espero que recapacitéis bien en mis advertencias y podáis ayudar con vuestros proyectos a aquellos que lo necesiten. Desde hoy sois magos de pleno derecho en la comunidad mágica y deciros que siempre podréis venir a consultarme cualquier duda que tengáis. Os deseo buena suerte.

El profesor lanzó un hechizo que simuló fuegos artificiales por toda la sala y se marchó sonriendo mientras los muchachos se abrazaban entusiasmados por haber aprobado. El bebé fénix salió del bolsillo de Romo y se puso a volar por primera vez, absorbiendo el fuego de los artificios y creciendo con ellos.

Todavía no tenían claro lo que iban a hacer ahora que eran magos de pleno derecho pero la idea de unir los tres proyectos para ayudar a la gente era más que posible y cada uno en su cabeza empezaba a encaminar la fusión de los tres en uno solo.


Continuará

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